Términos del servicio

Última revisión: 20 de septiembre de 2026.

Esto es el acuerdo entre tú y quien opera SwitchMyAI. Está escrito para leerse entero de una sentada, sin abogado al lado. No hay letra pequeña en otro sitio: lo que obliga es lo que está aquí.

Quién presta este servicio

Prestador del servicio
JDM Legal Tech
Contacto
hola@switchmyai.com
Privacidad y derechos ARCO
privacidad@switchmyai.com
Ley aplicable
México

SwitchMyAI es una marca registrada de JDM Legal Tech.

Quién presta este servicio

SwitchMyAI lo opera la persona o entidad cuyos datos aparecen arriba. Es la misma que opera Iurexia, y el cobro va por su cuenta mexicana de Stripe.

Al crear una cuenta aceptas estos términos. Si no los aceptas, no crees la cuenta: no hay una versión reducida del servicio que se pueda usar sin ellos.

Qué es SwitchMyAI, y qué no es

El servicio hace tres cosas. Manda tu texto al modelo de inteligencia artificial que elijas, de entre los de varias casas, cambiando de uno a otro con un botón. Te devuelve la respuesta en un editor de textos que está dentro de la propia página. Y exporta lo que escribas a Word (.docx) o a PDF.

Lo que no es: una fuente de verdad. Los modelos se equivocan, inventan citas, y contradicen en un párrafo lo que dijeron en el anterior. Lo que sale de aquí es un borrador. Revísalo antes de usarlo, y revísalo dos veces si es un texto legal, médico, fiscal o financiero. No damos asesoría de ninguna de esas materias, ni la da el modelo que te conteste.

Tampoco es ilimitado. La palabra «ilimitado» no aparece en ningún plan porque no sería verdad: lo que compras son créditos, y los créditos se acaban.

Tu cuenta

Se entra con Google, con Apple, con un código que te llega al correo o, si la creas, con una contraseña. La contraseña es opcional y no la vemos nunca: nuestro proveedor de cuentas (Supabase) guarda sólo una huella cifrada de ella, no la contraseña, y si la olvidas el código por correo sigue sirviendo.

La cuenta es de una sola persona, y responde de lo que se haga desde ella quien la abrió. Si prestas tu correo, prestas tu saldo.

Mantén el correo al día: es por donde te avisamos de un cobro que falla, de un crédito que caduca y de un cambio en estos términos.

Si sospechas que alguien más entró en tu cuenta, escríbenos y la paramos. Hay un freno de ritmo permanente que impide que una sesión robada queme el saldo entero de golpe, pero el freno limita el daño; no lo evita.

Edad mínima

Hay que tener dieciocho años cumplidos. El servicio se contrata y se paga con tarjeta, y las dos cosas piden mayoría de edad.

No está pensado para menores y no recabamos datos de menores a sabiendas. Si nos enteramos de que una cuenta es de un menor, la cerramos y devolvemos lo que no se haya consumido.

Los créditos: qué son y qué no son

Un crédito es la unidad con la que se mide el uso del servicio. Se compran con una mensualidad —que abona créditos al empezar cada ciclo— o en recargas de un solo pago. A igual importe, la mensualidad da más créditos que el pago único, y las recargas grandes añaden créditos de regalo. Los importes y los créditos de cada uno están en la página de precios y en la pantalla de pago, que es la que cobra.

Cada turno —una pregunta y su respuesta— cuesta créditos según el modelo que elijas y según lo larga que salga la respuesta. El precio se ve antes de mandar el turno, no después de cobrarlo.

Lo que un crédito no es:

  • No es dinero ni un depósito. No se cambia por efectivo.
  • No se transfiere, ni se vende, ni se regala a otra cuenta.
  • No sirve para pagar nada que no sea este servicio.
  • No genera intereses ni rendimiento de ninguna clase.

Cuándo caducan los créditos

Los créditos que compras de un solo pago no caducan mientras la cuenta esté abierta. Los de regalo, tampoco.

Los de la mensualidad, si la contratas, sí: caducan al cerrar el mes, y al abrir el siguiente vuelve a caer la mensualidad entera. No se acumulan mes tras mes: eso sería una bolsa de horas, y esto no lo es.

Al abrir el ciclo hay setenta y dos horas de gracia. La renovación cae a la hora que decida el cobro, y nadie debería perder créditos a las tres de la mañana.

Si tienes mensualidad y el cobro deja de pasar, los créditos que hayas comprado aparte quedan congelados doce meses y vuelven intactos si reactivas dentro de ese plazo. Avisamos sesenta días antes, y otra vez en la última semana.

El orden de consumo es siempre el mismo: se gasta primero lo que caduca antes.

Cambiar de mensualidad

Se cambia desde tu propia cuenta, en la pantalla de créditos, sin escribirnos. Antes de cualquier cambio se te dice qué se cobra y cuándo, y no se aplica hasta que lo confirmas.

Subir a una mensualidad de mayor importe surte efecto en el acto: se cobra hoy el importe completo de la nueva, empieza un ciclo nuevo desde hoy y se abonan sus créditos. Lo que quedaba del ciclo anterior no se prorratea ni se devuelve en dinero; a cambio, los créditos que te quedaban de ese ciclo no se pierden y siguen disponibles hasta la fecha en que caducaban.

Bajar a una mensualidad de menor importe no cobra nada en el momento: conservas la actual y sus créditos hasta el final del ciclo pagado, y desde la renovación se cobra la nueva y caen sus créditos. Hasta esa fecha puedes deshacer el cambio sin coste.

Si tu banco pide confirmar el cobro de una subida, el cambio no se aplica hasta que lo confirmes. Si no lo confirmas, el cambio se descarta y tu mensualidad sigue como estaba.

Con un pago pendiente, o con la mensualidad ya cancelada, no se puede cambiar de plan: primero se pone al día el pago o se reactiva la mensualidad desde el portal de cobros.

Las dos formas de pagar, y los impuestos

La primera no te ata a nada: pago único. Eliges una recarga, pagas, se abonan los créditos y ahí se quedan. No hay renovación, así que no hay nada que cancelar. Sin comisión por comprar.

La segunda es una mensualidad que abona créditos al empezar cada ciclo, y que por el mismo importe da más créditos que la recarga suelta del mismo importe. Es opcional: el servicio funciona entero sin ella, y quien no la quiera no la verá nunca cobrada.

Cualquier cuenta puede comprar cualquier recarga de la escalera, también la más pequeña.

Los precios están fijados en dólares estadounidenses. Si pagas desde un país cuya moneda admite Stripe —en México, el peso—, la pantalla de pago puede mostrarte y cobrarte el importe en esa moneda al tipo de cambio del día de Stripe, que incluye su comisión por conversión. Lo que ves en esa pantalla antes de confirmar es lo que se cobra. Las renovaciones y los cambios de mensualidad se cobran después en esa misma moneda, directamente en la tarjeta y sin pasar por esa pantalla, al tipo del día en que se cobran.

Si tu país exige impuesto sobre el servicio, se suma al precio y se ve en la pantalla de pago antes de que confirmes.

Cobramos con Stripe. El número de tu tarjeta no pasa por nuestros servidores y no lo guardamos: lo guarda Stripe.

Si un cobro de la mensualidad falla, Stripe lo reintenta durante unos días y mientras tanto sigues entrando. Si al final no se cobra, se suspende el acceso: el plan se conserva, los créditos comprados aparte quedan congelados, y todo vuelve cuando el cobro se resuelve.

Los créditos de regalo

Al abrir cuenta se abona un saldo de créditos de regalo. No cuestan nada, no piden tarjeta y no arrancan ninguna suscripción. La cifra exacta está en la portada y en tu cuenta, sacada de la misma tabla que los otorga.

No se abonan al crear la cuenta, sino al VERIFICAR el correo. Es la diferencia entre regalarle inferencia a una persona y regalársela a un guion con direcciones desechables, y por eso el crédito aparece cuando entras por primera vez y no un segundo antes.

Uno por cuenta y por persona. Abrir varias cuentas para encadenar regalos es motivo de cierre.

No caducan. Si no vuelves, no se te cobra nada, porque no hay nada que cobrar.

Cómo te das de baja

Desde el portal de cobros que hay dentro de tu propia cuenta. Un botón. No hay que pedírnoslo, ni llamar, ni explicar por qué.

La baja surte efecto al final del periodo que ya pagaste. Hasta esa fecha entras con normalidad y gastas los créditos que te queden.

Y si nunca contrataste la mensualidad, no hay nada que dar de baja: los créditos que compraste de un solo pago siguen donde estaban.

No hay permanencia ni penalización. Nunca la ha habido.

Reembolsos

En corto: los créditos sin usar no se devuelven en dinero, y lo que cobramos por error se devuelve entero.

El detalle —los pagos únicos, la mensualidad, los contracargos y los plazos— está en la política de reembolsos, que forma parte de estos términos.

Política de reembolsos y cancelación

Uso aceptable

Esto es lo que no se puede hacer con el servicio. Si pasa, podemos suspender la cuenta o cerrarla; y cuando el cierre es decisión nuestra y no ha habido abuso de por medio, devolvemos la parte del mes que no hayas usado.

  • Nada ilegal, ni preparar algo ilegal.
  • Nada que infrinja los derechos de otro. No subas texto sobre el que no tengas derechos para pedir que se reescriba, se traduzca o se resuma.
  • Nada de material de abuso sexual infantil, ni acoso, ni amenazas, ni suplantar a una persona real.
  • No metas datos personales de terceros sin una base para tratarlos, ni datos sensibles —salud, ideología, biometría, situación judicial— al menos hasta que publiquemos las condiciones de cada proveedor.
  • No revendas el servicio, ni lo escondas detrás de tu propia interfaz, ni lo automatices para servir a terceros.
  • No intentes rodear los límites de crédito, el freno de ritmo o el recuento del regalo de alta. El freno existe para que una sesión robada no te vacíe el saldo; desactivarlo no es una función, es un fallo.
  • No sondees ni cargues el servicio más allá de lo que supone un uso normal.
  • Y ten en cuenta que cada proveedor tiene además su propia política de uso, que también te obliga: un texto que su política rechace se rechaza, aunque aquí fuera admisible.

Lo que escribes es tuyo

El texto que escribes y el que te devuelven los modelos son tuyos. No reclamamos ninguna propiedad sobre ellos, no los usamos para promocionar el servicio y no se los enseñamos a nadie.

Nos das sólo el permiso técnico que hace falta para que el servicio funcione: guardar tu documento para que lo puedas seguir editando, mandar el texto de un turno al proveedor que elegiste para ese turno, devolverte la respuesta y generar el archivo cuando exportas. Nada más, y nada fuera de eso.

Ese permiso se acaba cuando borras el documento o cierras la cuenta.

Sobre los derechos de lo que devuelve un modelo, no te podemos prometer nada: la propiedad intelectual del texto generado por máquina no está asentada en México ni en casi ningún otro sitio. No podemos garantizarte que sea protegible, ni que sea original, ni que no se parezca a lo que le devolvió a otro usuario que preguntó algo parecido. Eso no depende de nosotros.

Los proveedores de los modelos

Para responder a un turno mandamos tu texto a la casa que hace el modelo que elegiste, y sólo a ésa. Cambias de modelo y el siguiente turno va al siguiente proveedor.

Cada proveedor tiene sus propias condiciones y su propia política de uso, y se aplican a ese texto además de éstas. No las escribimos nosotros y no las podemos cambiar.

Lo que no te prometemos sobre entrenamiento y conservación de datos está dicho, con las mismas palabras, en la portada y en el aviso de privacidad: las condiciones proveedor por proveedor se publican en este sitio.

El catálogo se mueve: se retiran modelos y entran otros nuevos, y lo que cuesta un turno en créditos va detrás de lo que cobre el proveedor por él. Si un modelo desaparece, tus créditos no desaparecen con él.

Aviso de privacidad

El servicio se presta como está

Hacemos lo que podemos para que esté disponible, pero no prometemos que no se caiga, ni que no se caiga un proveedor, ni que una respuesta concreta te sirva para lo que la querías.

Lo que sí garantizamos es la aritmética. Si un turno falla antes del primer token, no se cobra nada. Si la respuesta se corta a mitad, se cobra lo que el proveedor facturó y el resto vuelve al saldo. Si pulsas Detener, se cobra lo que recibiste. Y si el fallo es nuestro, el ajuste es completo y no hay que pedirlo.

Fuera de eso, y hasta donde la ley permita, no respondemos por lucro cesante, pérdida de datos ni daños indirectos; y nuestra responsabilidad total no pasa de lo que nos hayas pagado en los doce meses anteriores al hecho que la origine.

Lo que la ley mexicana no deja excluir, no queda excluido. Nada de este apartado limita la responsabilidad por dolo o negligencia grave, ni recorta los derechos que la ley del consumidor te reconoce.

Cambios en el servicio y en estos términos

Podemos cambiar el servicio, el catálogo de modelos y lo que cuesta un turno en créditos, porque las tres cosas dependen de lo que hagan los proveedores.

Si cambia el precio de la mensualidad o el número de créditos que incluye, avisamos por correo con al menos treinta días de antelación y el cambio se aplica desde el ciclo siguiente. Un pago único ya hecho no se ve afectado por un cambio de precio posterior: los créditos que compraste son los que compraste.

Estos términos también se pueden cambiar. Arriba está la fecha de la última revisión, y la versión vigente es siempre la publicada en esta página. Si el cambio es de fondo, avisamos por correo antes de que entre en vigor.

Si no aceptas un cambio, la salida es darte de baja; y el mes que ya pagaste sigue siendo tuyo.

Ley aplicable y dónde se reclama

Se aplica la ley mexicana.

Antes de nada, escríbenos: casi todo se resuelve por correo, en un día y sin coste para nadie.

Si eres consumidor, conservas el derecho de acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y a los tribunales de tu propio domicilio. Nada de estos términos te obliga a renunciar a eso.

En lo demás, las partes se someten a los tribunales competentes de México.

Contacto y soporte

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